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LOS INVASORES

Política Internacional - Por El Pirata

Noticias Internacionales

El Asalto al Corazón del Poder de Estados Unidos

El Pirata @PirataEcdqemsd | 11 de Enero de 2021 | ECDQEMSD Podcast

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Bienvenidos a las noticias internacionales y otro golpe inusitado contra nuestra falsa percepción de los inicios de año.

Estábamos cómodamente reposando, soñando que el 2021 sería el año de la revancha. Imaginando todo lo que pudiera llegar a pasar. Con esa sensación tan usual de que ya nada podría sorprendernos. De que en esta época del año no pasa nada; de que ninguna cosa que ocurriera podría impresionarnos.

Bueno, es lógico: ya habían pasado las finales deportivas, quedaron atrás las elecciones pendientes y ya habíamos visto como cada lugar del mundo celebraba el año nuevo. El recalentado nos hacia aún efecto, teníamos más pereza que cualquiera de los otros pecados capitales y pensábamos que nada podía sacudir ese sopor.

Y de pronto: Las imágenes.

Están invadiendo el Capitolio.

-Bueno.

Las fuerzas de seguridad se muestran pasivas y están ingresando al edificio.

-Bueno.

Hay algunos destrozos. Son seguidores de Trump. Están enojados y quieren impedir la votación de reconocimiento de la victoria de Biden.

-Bueno.

Todos tiene la paleta de color de Mayflower, algunos tienen escudos, algunos portan banderas confederadas, hay uno con unos cuernotes y en cueros, otros tiene el uniforme militar y son muchos!

Ahhhhhhhh por qué no me avisan que esto se pondría así!?

Lo increíble. Lo que nadie jamás hubiera imaginado (ni fuera ni dentro de Estados Unidos): un señor con cara de saber tocar el banjo cruzando sus botas sobre el escritorio del despacho de Nancy Pelosi.

Una película de esas que sugieren ser inolvidables. Una saga de la cual aún hoy vemos repercusiones con detenciones, investigaciones, conteo de muertos y destrozos verificados.

Pero no es todo, también asistimos a la auto sanación del sistema. Al aislamiento de Trump, a la quita de todas sus vías de expresión en redes sociales, al señalamiento público hasta de propios republicamos y a toda la sociedad estadounidense haciendo algo que sabe hacer muy bien cada vez que cruza una línea. Preguntarse: lo vamos a permitir?

La respuesta siempre es diferente dependiendo del contexto, a veces es "si, claro", a veces es "pregúntamelo más tarde", a veces es "no, por supuesto que no".

Eso es a lo que hoy asistimos cuando vemos que el sistema dejó llegar a alguien como Trump tan lejos. Lejos con sus negocios, lejos haciendo edificios con dudosas negociaciones, lejos en la televisión con su show, lejos en la sociedad del poder de Washington, lejos en el sistema, lejos en las influencias, en el partido, en las internas y hasta en las elecciones. Tan lejos, lo dejó llegar el sistema que pregona libertades, que lo dejó llegar hasta la presidencia. Lo dejó presidir durante cuatro años y hasta lo dejó vociferar "fraude" por el resultado de las elecciones que le fueron esquivas. Tan lejos lo dejó llegar que le permitió, el propio sistema que lo originó, alimentar las más diversas teorías a sus seguidores. Tan lejos que le permitió la toma del Capitolio por parte de algunos de sus más afiebrados fans. Tan lejos que el mundo entero le estaba viendo los calzones al Tío Sam sin que pudiera hacer nada al respecto.

Allí, recién allí, llegó la pregunta que muchos miles ya se venían haciendo y que en tono de justicia imaginaron que el resultado de las elecciones se respondería por si sola; pero no alcanzó.

-Vamos a permitir esto?

Bueno, la respuesta, evidente y hasta quizá un poco tardíamente es NO. Porque Estados Unidos sin libertad monitoreada, orden institucional, respeto a sus leyes y un pacto a fuerzas de relativa convivencia interna no es absolutamente nada.

El Capitolio había sido invadido.

Lo sé, no es tan grave, eran todos blancos anglosajones. Esos a los que el discurso patriótico les educó diciendo que vivir en medio de la nada, con un rifle, siempre listos, bebiendo cerveza a mares y viendo televisión era ser americano. Es más, no solo era ser americano, era ser America! (la que se escribe sin acento).

Y cuando llegó el hagámosla grande otra vez (Make America Great Again), dijeron: -nos están hablando.

Esa casi mitad del electorado no invadió el Capitolio, pero allí estaban sus representantes más significativos.

Quiénes fueron los invasores? Ni fuerzas extranjeras, ni los amenazantes inmigrantes, ni los hartos del movimiento Black Lives Matters, ni una guerrilla insurgente.

En los 90 Tim Burton había fantaseado con la invasión de marcianos. Muy graciosos ellos. Incluso terminan eliminando a casi todos los políticos del Capitolio.

Pero no, no fueron marcianos está vez. Tampoco fue como en Transformers, ni como en Logan, menos como en 2012 y tampoco como en el Día de la Independencia. Todo fue más como en la serie de finales de los 60 donde un tal David Vicent era una persona común que había detectado la llegada de los invasores. La mayor genialidad de la serie radicaba en que el modo de detectarlos era porque, los visitantes en cuestión, no tenían latidos cardiacos y tenían serias dificultades para doblar el dedo meñique.

Lo malo era que cuando el protagonista comentaba sobre los invasores nadie le creía y él nunca sabía si estaba hablando con un invasor o no. Hasta que lógicamente notaba su meñique tieso. En la invasión al capitolio no hubo ovni ni extraterrestres, todos eran fácilmente detectables, banderas, cuernos, pieles de animales, rostros enajenados, píldoras en las bolsas. Una extraña fauna estética, no tanto para el que anda en la Norteamérica profunda, pero imagino que sí para el parlamento europeo, el gobierno ruso, el emperador japonés, el partido comunista chino y algún dictador africano. Algo así como si los turistas ingleses que invaden las calles de Marbella en temporada treparan por las rejas del palacio de Buckingham para exigir la verdad sobre Lady Di.

Y aunque algunos republicanos estaban tan avergonzados que quisieron acusar a Antifa, a la izquierda o los anarquistas de la periferia de San Francisco, el meñique tieso eran los Proud Boys, la ultra derecha, los Q-Anon, Angry vikings, el club de amigos de Ku Klux Klan y alguna que otra asociación de automóviles clásicos tuneados que siguen al Nascar y esperan ansiosos la temporada de cacería.

Los invasores traían sombreros de M.A.G.A., chalecos de cazador, bigotes, barbas y camisas de leñador, pancartas de "Jesús Love You” y cartulinas de "Trump is my Presodent". No había margen de error, traían todo eso por fuera. Y por dentro: unas bien regadas y fertilizadas teorías conspirativas que pueden mezclar anunakis con una red de pederastas del Partido Demócrata en un sótano en una pizzería donde un grupo de salvadores con el aspecto de un Rudolf Giuliani con ojos de cocodrilo y cola de dragón vikingo llegaran desde el desierto de Arizona a combatir a la elite mundial del Poder que come placentas de bebés y toman Martinis.

El momento de escalofrío que en muchas partes del mundo han de haber sentido no es menor. Todo lo sólido se desvanecía en el aire, y lo que creíamos imposible, casi similar a aquellos dos aviones impactando en el corazón de Nueva York a inicios de siglo, lo estábamos viendo en un capítulo sorpresa, doméstico y sin tanta tragedia. Personas invadiendo el Capitolio de Estados Unidos. El último país del mundo que puedes nombrar si te preguntan: adivina el Congreso de que país está siendo tomado por ciudadanos comunes?

Y así, con año nuevo, Reyes Magos con distancia social y muchos países vacunando: comenzaba el 2021 alertándonos que lejos iba a estar de ser un año tranquilo como se esperaba. Tenemos semáforo rojo en Ciudad de México, en el Edomex y en algunos Estados más. México alarmado por lo evidente: la cantidad de contagios y el número de muertes. Ocupación hospitalaria en tensión llegando en algunos puntos hasta el 90%.

Tenemos a España congelada por el temporal Filomena. Tenemos las cajas negras del avión de Indonesia que se desplomó a minutos de despegar de Yakarta. Y tenemos muchas noticias más.

Pero nos quedamos con el análisis que el politólogo Yousef Munayver realizó respecto a los acontecimientos pasados en el Capitolio en Washington: "nos gastamos 750 mil millones de dólares al año en defensa y, al final, el centro del gobierno americano cae en dos horas a manos de dos tipos de Duck Dinasty y uno con un bikini de Chewbacca”.

Si esperaban que el año comenzara paradojal, no podíamos pedirle más: damas y caballeros, bienvenidos al kaos total!!!

Bienvenidos Al Caos TotalEl PirataComentario EditorialECDQEMSD

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