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fortunadamente,
todo ha pasado ya. Santa Claus y los tres monarcas se retiraron a
cuarteles de invierno, el pan dulce y las resacas findeañeras han sido
superadas estoicamente, la odiosa pirotecnia, que tanto mal le hace a mi
perro Dalí, se ha guardado hasta el próximo encuentro futbolístico y
las predicciones sin sentido no se han cumplido, Nostradamus y sus acólitos
y/o apóstoles apocalípticos la han pifiado una vez más.
Ningún efecto 2000, ningún ascensor caído, ningún choque de satélites.
Un verdadero desencanto. Las cuentas de los bancos con los mismos ceros, o
como siempre... en cero. y todos aquí con las mismas caras atónitas y
descreídas que en el 99'
Pero ya sin vaticinios, sin discusiones bizantinas sobre la fecha exacta
del comienzo del milenio, y pasados unos cuantos días de este caluroso
Enero... entonces...¿qué hacer?
A otra cosa, mariposa!
Es hora de pasar de las predicciones...a las explicaciones y tratar de
llevarla sin ellas del modo más elegante posible y bancarla hasta el próximo
milenio.
Me resisto a creerlo, pero es posible que no vivamos mil años, y por tal
motivo es que quiero en estas notas dedicarme al año que ha comenzado,
tan igual, tan así como tantos otros...
Los dinosaurios, dueños de las decisiones en cuanto a quienes tendrán la
posibilidad de exponer en los museos, centros culturales y galerías de
arte serán los conocidos de siempre. Los que detentan el poder para
conceder becas, cargos, subsidios y participaciones en actividades
internacionales continuarán en sus puestos...y no van a desaparecer.
Los amigos del barrio, esos pintores escondidos en sus talleres, que no
tendrán la oportunidad, en su loca producción, seguirán siendo los
mismos y no morirán en los intentos.
La televisión ocupará el lugar más preponderante dentro de la cultura
con su efecto soporífero y su culto a la idiotez. Continuarán acosándonos
los cerebros con talk shows, telenovelas del mediodía pretendidamente
actuales pero iguales a las de siempre y programas de concursos con ridículos
personajes. Seguirán pokemonizándonos y teletubizándonos a los niños
con mensajes retardados y adictivamente nocivos.
Los Concursos para jóvenes poetas continuarán siendo un gran negocio
para las editoriales y a los jóvenes poetas no les quedará más opción
que escribir contra el sistema. Pero no van a desvanecerse.
Los ganadores de los premios , se van a salvar para toda la cosecha y
recibirán muchas invitaciones a cockteles y vernissages. Aparecerán en
las revistas de farandulismo y serán las mismas caras frecuentes.
Vale lo mismo para los certámenes de plástica, escultura, teatro y toda
disciplina que se precie de artística. Serán siempre las mismas
estrellas las que alumbren el firmamento, es decir...ningún amigo del
barrio...
Ninguna película argentina se va a ganar el
Oscár.
Ninguna producción nacional durará más de dos semanas en cartel,
excepto que a García Ferré se le ocurra filmar Manuelita 2 (el regreso).
Porque Manuelita will not dead.
Charly García seguirá cantando , dibujando (mal o bien o peor) y aerosol
en mano escandalizando a la humanidad y dándole de comer a la prensa ávida
de sus lúcidas payasadas. Tampoco morirá, contra todo necrológico pronóstico
Los Centros Culturales barriales, éstos si van a desaparecer (al menos en
el Gran Buenos Aires y ni que hablar del Interior del país) por falta de
presupuesto y de esperanzas, por el autoritarismo de los jerarcas de turno
y las caras pintadas, no precisamente de óleos y acrílicos.
Glusberg seguirá peleándose con los "amigos" del Museo de
Bellas Artes. Pero todos recaudarán felices y contentos mientras los
mejores proyectos se archivan en cajones de algún sótano de la
Biblioteca Nacional.
Los grupos de teatro independiente y las bandas del under permanecerán en
el submundo, a los ponchazos, pero con la vocación y los sueños
intactos. Ellos saben bien de la ruta demencial del imposible. Pero
continuarán su marcha.
El Diego tampoco se nos va a ir esta vez y seguirá dando que hablar a los
buitres habituales...y el fútbol, pasión de multitudes seguirá siendo
un enorme negocio de unos pocos, los mismos dinosaurios del comienzo de
estas palabras...que no van a desaparecer.
En fin, a quienes son reticentes a los grandes cambios: a no preocuparse!
Todo seguirá igual...o peor...
Y a los esperanzados...no lo sé, tal vez decir la frase antológica del
querido Tato Bores, que hoy no está, pero jamás desaparecerá:
- A seguir
laburando! Vermout con papas
fritas...y Good Show!!!!
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