Crónicas Textuales

artículos por
Julio Chávez

Crónicas Textuales

entre el Santo,
un cubilete y
dos copas

El borrador de mi eterna novela comienza así…”El Primer recuerdo que llega, echando humo es el de mi abuelo, recuerdo que nos llevaba a pegar propaganda de si partido político, El sinarquista, a las ciudades mas alejadas de la mano de dios y del estado.

Ese era mi abuelo Damián, pero es de Salvador de quien hablo, mi abuelo materno; creo que de los dos aprendí a contar historias, sus andanzas convergen en este que ahora escribe de ellos. Mi abuelo tenia muchos recuerdos propios, aunque sospecho que también tenia prestados, de los que se olvidaba de citar la fuente, y a veces te contaba cosas que te habían pasado a ti, pero en él se escuchaban mejores y con mas brillo; al final te daban ganas de que te hubieran ocurrido, pero ahora sigue con el afán de novelar su vida, en una cama de hospital, acompañado de un cáncer de próstata, que le cuenta los días que le quedan.

A veces dentro de su sufrimiento, llega un momento de calma, y hasta deja que las enfermeras lo conviertan en una estadística mas, mientras contesta algunas preguntas con algo así como "no señorita, no termine la primaria", cuando la verdad es que trunco su carrera de leyes cuando conoció a mi abuela, a quien yo cariñosamente llamo la Dama de Hierro.

Cuenta su frágil Memoria, que fue luchador de joven, hasta que un día, su madre le encontró la Máscara con la que peleaba y la quemó junto con su vestuario, en cenizas quedo su identidad que asumía en las luchas, hecho humo quedaron las llaves y desafíos de mascara contra cabellera, pero no las ganas de subir nuevamente al ring, ahora con el mote de Salvador “Puños de Hierro”. Es por ello que los fines de semana íbamos a las luchas y box gratis, mientras el abuelo, subía al ring, pero ahora solo anunciando las peleas.

El abuelo era un poco ateo y solo existía un pecado mortal para nosotros y los que les rodeaban, hablar mal de las luchas, o decir que era lo más cercano a las artes escénicas, póngale teatro, que a un deporte de riesgo y respeto. Entonces el abuelo montaba en cólera y nos daba un repaso de la lucha en México y los luchadores muertos lesionados o medios locos después de una carrera dedicada a los encordados.

Fue tal mi convencimiento, que la primera película que registra mi memoria es una de “Santo, el Enmascarado de plata” venciendo a un engendro de hule espuma o con un traje donde era notoria la cremallera.

El abuelo creía y les hablaba de tú a los fantasmas, espíritus o espectros que venían a aterrorizarlo y a contarle de tesoros malditos, cuyas historias comparte a nuestras miradas llenas de miedo, las condiciones malditas con que se efectúan los tratos de los no vivos, pero ahora le toca contar a la entrevistadora que empezó a fumar a los ocho años, que es la misma edad que empezó a beber, pero en realidad fue hasta que se caso con la abuela que comenzaron sus vicios, y cuando mis tíos y mi mamá nació se dedicaron a un juego que no fue agradable para sus hijos, el ping pong, por la sencilla razón que los hacían con ellos cada que discutían y mi abuelo se separaba de su familia, mi madre entonces se convertía en la excusa perfecta para buscarlo o para continuar una pelea que duro toda su vida en común.

La llegada del abuelo a visitarnos era una continua alegría, se trastocaban los horarios, nos ponía al día con las noticias de ultratumba y técnicas de comunicación con el mas allá, la verdad es que siempre eran las mismas historias con nuevos retazos y con elementos que las terminaban haciendo mas complejas, que tal vez sacaba de su colección de periódicos de nota roja, que chorreaban de sangre y sus fotos parecían sacadas, en el momento mismo que sucedía el hecho.

El diccionario familiar crecía, por su propensión a inventar palabras inexistentes y cargadas de sentidos comunes, su justificación decía que eran regionalismos españoles donde decía que nuestra noble cuna se encontraba en la vieja Europa.

Siempre quiso mucho a mi madre porque lo acompañaba cuando el se encontraba exiliado de su hogar, hasta que mi madre se caso, para formar nuestra familia. Ahora que por fin termino esta crónica estoy con ella, acabamos de rezar por el eterno descanso de su alma.

El abuelo Salvador ha fallecido un jueves, en la madrugada, estamos tristes y llenos de buenos recuerdos, abuelo, esta crónica es para ti, es tuya, como el cariño de tus nietos, hasta pronto Nonino.

(A Salvador, mi abuelo)

 

Julio Chávez

jchavez@canaltrans.com

ver todas las Crónicas Textuales

Prohibida la reproducción total o parcial
de los textos sin el consentimiento del autor

Radio Internet

En Caso de que el Mundo Se Desintegre

archivo radios Fiu Tur podcast

Música

artículos encuesta wallpapers

Literatura

cuentos cortos crónicas textuales

Cine

films wallpapers encuesta

canalTrans - internet radio online - expresión, comunicación, acción y reacción

Este Circo

Todo incluido con el altísimo precio de la entrada

todos los artículos buscador

Deportes

historias cuentos hinchada canta

Juegos Primitivos

tetris ping-pong fronton

Cómic

ecdqemsd johnny & the gang

historias desapercibidas - descargas - chat desintegraos - amor - TRANSportador - periódicos y buscadores

titulares  RSS de canaltrans.com

titulares  RSS

www.canaltrans.com

expresión · comunicación · acción y reacción

servicio de podcast para reproductores de mp3

|||||| active channel |||||| pág. de inicio |||||| favoritos |||||| institucional |||||| mapa del sitio |||||| contacto ||||||

Copyright 1998 / 2009 & COPY canaltrans.com
Todos los derechos reservados
Registro de propiedad intelectual Nº 041498