Mariano Zabaleta

una carrera con altibajos

por Leonardo Espósito

Desde muy chico jugó al tenis en Independiente de Tandil, el club que lo vio crecer. A los nueve anos, Raúl Pérez Roldán (ex - tenista) descubría el gran talento que tenía ese pequeño. Fue ahí cuando les dijo a Carlos y a Nidia Zabaleta que su hijo podía ser un gran deportista.

En un primer momento, Mariano vivió en Tandil y pudo continuar con sus estudios, en el colegio San José. Pero, indefectiblemente, tuvo que decidirse por seguir estudiando o practicar tenis y optó por la segunda opción.

Algunos ya apreciaban sus excelentes características técnicas como por ejemplo, su saque variado, su temperamento y el potente drive como armas principales para encarar un futuro alentador.
Los logros importantes comenzaron en 1993, cuando se proclamó campeón del Orange Bowl en la categoría de hasta 16 años. En 1995, esa promesa de la que muchos hablaban ya era una realidad. Llegó a lo más alto del ranking, después de ganar Roland Garros y el Orange Bowl hasta 18 años y por tal motivo era el número uno del mundo júnior. Pintaba para crack y muchos lo comparaban con Guillermo Vilas y José Luis Clerc. Sin embargo, la situación jugador-entrenador se tornó difícil y el ánimo ya no era el mismo.

"Yo no tengo problemas en entrenar. Además, me muero por lograr que todo salga bien. Pero me pide cosas increíbles. Por ejemplo se enoja si no tengo ordenada la habitación. O si me preocupo por saber los resultados de River", dijo Zabaleta en referencia a su coach. La situación empeoró y el desenlace era previsible.

" No sé que hacer con ese chico. No obedece, no quiere entrenar. Me parece que está necesitando un psicólogo", contestó Pérez Roldán ante los periodistas.

Los resultados conseguidos por el jugador, desde su desembarco definitivo en el circuito profesional, en 1996, no eran positivos. Había diferencias abismales entre uno y otro, a tal punto que Pérez Roldán consideraba que el jugador debía volcarse de lleno a los torneos de canchas lentas. Mientras que, Zabaleta, en cambio, pretendía desarrollarse también en canchas rápidas.

Uno de los momentos más críticos se dio cuando Javier Frana renunció por una lesión a integrar el conjunto de Copa Davis, que debía enfrentar a México. El tandilense tenía chances de incorporarse al equipo, pero como la serie iba a ser sobre carpeta sintética se quedó afuera por orden de su técnico. La relación no daba para más y por eso, después del torneo Roland Garros llevado a cabo en 1997, se separaron. Esto le costó 450.000 dólares al jugador para rescindir el contrato que los unía. Esa temporada fue para olvidar, porque terminó en el puesto 252° .

Volver a empezar .

Sus condiciones técnicas estaban intactas. Había que mejorar otros aspectos y por eso inició un largo tratamiento psicológico y otro plan de trabajo con Eduardo Infantino, su nuevo entrenador.
"Ahora Mariano, independientemente de los logros, está muy a gusto en el circuito", relató su padre.

La recuperación se originó en 1998, cuando superó al checo Petr Korda, por entonces número 2 del mundo, en Roland Garros. El abierto Francés le permitió volver creer en sí mismo y recuperar la confianza. Al finalizar la temporada obtuvo el título en Bogotá (Colombia) y remontó 189 puestos para ubicarse en la posición 63, sólo superado por Mariano Puerta y Franco Squillari.

En 1999, se mezcló con los grandes y se consolidó    .

Cuando, definitivamente, les perdió el miedo a los tenistas favoritos se produjo su explosión. Todo su poderío salió a la luz en el torneo Super 9 de Hamburgo, donde llegó a la final. En esa etapa Marcelo Ríos mostró un nivel superlativo y se quedó con la corona. El paso previo para el argentino no fue fácil, porque tuvo que eliminar a profesionales reconocidos como Bohdan Ulihrach, Albert Costa, Francisco Clavet, Tim Henman y Nicolas Lapentti.

A los trece días compitió en ST. Polten (Austria) y derrotó a Yevgeny Kafelnikov uno de los mejores tenistas del mundo. En el partido decisivo enfrentó, nuevamente, a Marcelo Ríos y debió abandonar por una lesión, cuando el cotejo estaba 4 a 4 (0-30). Este buen pasar influyó deportiva y anímicamente. Eso se notaba en la cancha. El 8 de Agosto disputó la final de Amsterdam (Holanda) sufriendo un resultado adverso frente al marroquí El Aynaoui.

Sin dudas, esta fue su mejor etapa dentro del circuito, ya que alcanzó una regularidad y desplegó todo su potencial. En el ranking figura en la posición 28° y en el futuro el objetivo es mejorar y colocarse a la par de los mejores. ¿ Volverá Argentina a tener un top ten en el 2000?

 

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