Die
Toten Hosen
Bs. As. 18/10/03
Haber
sido punk, llegar a los cuarenta, y seguir siéndolo: no es cualquier
cosa. Eso habla de cierta coherencia, de cierta sinceridad y de
cierta tozudez, en este caso, alemana. En la séptima llegada de los Die
Toten Hosen a la Argentina, las cosas tuvieron el espíritu clásico de
siempre y la muestra de una capacidad regenerativa admirable. Sus
seguidores argentos, que los tratan como locales a pesar de las
diferencias idiomáticas, los encontraron sobre el ring (escenario) del
Luna Park con más ganas de darle pelea que nunca.
Los Andreas (curiosidad del destino,
de los cinco integrantes tres llevan ese nombre en el documento)
hicieron gala de la experiencia de décadas de punk rock, un punk rock
donde divertirse no es pecado y reírse con cara de haberse bebido diez
balones de cerveza germana no quita lucidez para la crítica.
Campino (voz), Andi (bajo), Kuddle y
Breiti (guitarras) y Vom Ritchie (batería) allá lejos en Dusseldorf y
hace tiempo, más de veinte años, pensaron que era un buen nombre
“Los Pantalones Muertos”, traducción textual que al
castellano no dice nada, pero que en alemán es un modismo que significa
algo así como esta fiesta esta aburrida o está reunión es un embole;
sin embargo pese a rebajar expectativas desde el nombre, los más de
seis mil concurrente se fueron llenos de fiesta y de la buena.
Lo de los Hosen en el Luna no fue un
simple gig o recital punkoso, fue una verdadera cátedra de Punk Rock
que no se agotó con los clásicos propios sino que repasó piezas históricas
del género como Rockaway Beach y Blitzkieb Bop de los
Ramones y Should I Stay or Should I Go de los Clash. Como
si esto fuera poco, y por el mismo precio pudimos escuchar Song Two
de Blur y Pelea por Tus Derechos a La Fiesta de los Beastie Boys,
ambas sonando como hubiesen sido si Blur y los Beastie hubieran sido
punks rockers.
Y así: divertidos pero sin
renunciar a los ideales que son bandera del punk, Die Toten Hosen pasó
su séptima estadía por Argentina.
Conocedores y gustosos de bandas
locales como los viejos y queridos Violadores, los A77aque y Argies
(quizás más conocidos en Europa dentro del ambiente punk que en la
misma Argentina), los Hosen cumplieron con su recital, su presencia en
el Festival que una cervecera patrocino y su pasó por la casa del
ganador de un concurso televisivo. En fin, estuvieron como en
casa.
Podríamos decir que los Die Toten
Hosen ya son como gauchos alemanes y que si usted no los conoce, y los
cruza por Florida y Lavalle, los podría confundir con turistas en busca
de la exótica Latinoamérica, pero lo cierto es que vinieron por séptima
vez a dar clases de punk y cada vez que llegan enseñan que una guitarra
y un micrófono sirven poner de pie a la multitud que sólo pide un poco
de buen punk rock.
por
José M. Pascual
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