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SEAMOS FELICES

Política Internacional - Por El Pirata

Noticias Internacionales

Y que eso sí se contagie

El Pirata @PirataEcdqemsd | 22 de marzo de 2021 | ECDQEMSD Podcast

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Bienvenidos a las noticias internacionales y la eterna búsqueda de la felicidad.

En este mundo de pandemia, declaraciones, tensiones, desigualdad y horror, nos enteramos que el sábado pasado no solo comenzó técnicamente la primavera en el hemisferio norte y el otoño en el sur. También ha sido el día internacional de la felicidad.

Parece una noticia simpática e intrascendente, sin embargo se clava en el centro filosófico del debate del rumbo que tomamos como humanidad y de la visión personal que tenemos en relación con la esperanza, los valores y el deseo.

El Día de la Felicidad fue reconocido en 2013 por la ONU dada la propuesta de un país muy pequeño ubicado en la cordillera del Himalaya. Un reino llamado Bután que practica el budismo, casi toda su población vive de la agricultura de subsistencia y es una de las economías menos desarrolladas del mundo.

Y así y todo, o porque así y todo, se plantearon la vital importancia de la "felicidad" como factor de dignidad existencial.

Claro, aquí lo interesante es que la "felicidad" es un valor muy subjetivo. Lo que "felicidad" signifique para cada individuo dependerá de su cultura, su sociedad, su edad, su grupo de pertenencia, sus creencias y un sin fin de factores temporales y personales.

Muchas veces la felicidad es aquello que nos cuesta identificar en presencia y es fácilmente identificable en ausencia. La felicidad parece para muchos algo siempre lanzado hacia adelante; eso inalcanzable que motoriza las acciones: sería feliz si tal cosa se me diera, sería feliz si tal objetivo se cumpliera.

La llegada de la pandemia, en un principio, sirvió para ese análisis y reconocimiento. Éramos felices reunidos, éramos felices abrazándonos, éramos felices sin tanto miedo, éramos felices yendo a conciertos, éramos felices con otras cosas, éramos felices sin tapabocas.

Y ahora ese objeto de deseo dispara otras felicidades. Feliz porque me vacunaron, feliz porque no debemos hacer la fila afuera de los mercados como al comienzo de la peste, feliz porque no soy de los que quedaron arruinados con la pandemia o porque ningún ser querido se vio malamente afectado.

La felicidad va cambiando en un mundo cambiante. Pero hay unos datos no menores que queremos destacar aquí.

Uno es que la felicidad no se puede obligar ni decretar. Ya quisieran los gobiernos impartir felicidad o disimular fracasos declarándola obligatoria.

No se puede. Puede que nos obliguen a actuarla, que nos prohíban mostrar su ausencia. Puede que nos digan que somos los únicos infelices en un mundo feliz. Puede que nos penalicen y hasta estigmaticen, pero es concreto que la felicidad no se puede obligar.

El otro punto es que cuando la delegación de Bután en la ONU propuso el día de la felicidad, dejó en claro que la misma está íntimamente relacionada a otro concepto: la solidaridad.

¿Puedes ser feliz si toda tu familia está mal? ¿Puedes ser feliz si las personas que amas no lo son? ¿Puedes ser feliz en un pueblo, en una ciudad, en un país infeliz? ¿Puedes ser feliz si todo tu entorno no lo es?

Es cierto: hemos visto niños felices jugando en los escombros después de un bombardeo en Alepo. Hemos visto niños riéndose mientras tenían que colocarse debajo de sus pupitres por una balacera entre grupos narco. Niños sonriendo en la caravana migrante o en una patera llegando de África a Lampeduza.

Ese vivir el presente absoluto, ese grado de consciencia que muchos definen como la inconciencia de una criatura, es posible en abstracción y es un gran ejemplo filosófico de uno de los posibles conceptos de felicidad individual, ese "vive el presente, que es lo único que realmente existe", llevado al extremo.

Pero si hablamos de una humanidad feliz el concepto de solidaridad debe estar sin duda presente, porque aunque somos individuos somos imposibles sin interrelación, y esa es otra cosa que la pandemia ha expuesto de manera brutal.

Y habiendo sido el día de la felicidad, sirviendo un poco de excusa para que cada uno de nosotros pensemos y valoremos por dónde pasa nuestra felicidad y si debemos o no reubicar nuestras coordenadas de búsqueda y agradecimiento, repasamos las noticias que de seguro no importaron demasiado al 99% de la población del reino de Bután pero que hacen a nuestro mundo.

AMLO le agradeció el gesto solidario de enviar vacunas a Biden y le ofreció a cambio "amistar y cooperación". Acto seguido se acordaron mas controles migratorios del lado mexicano para ayudar en la primera gran crisis migratoria de la era Biden con desborde de fronteras y colapso de albergues.

Miami Beach declaró el "toque de queda" para ver si pueden calmar a los springbreakers a los que la pandemia no les importa.

Guaidó le pidió a maduro que no politice la vacunación. Algo que nació politizado desde que hablamos de vacunas rusas, chinas, europeas y estadounidenses.

El presidente argentino Alberto Fernández pidió disculpa por los retrasos en la llegada de vacunas al país sudamericano y dijo que tengan paciencia.

En la Ciudad de México sonaron las alarmas sin terremoto. La onda fue saber cómo andaba de fachosa la gente en sus casas y sacarlas a la banqueta. Claudia Sheinbaum ya dijo que dos funcionarios del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano fueron cesanteados. Otra teoría que circuló con fuerza es que Ricardo Anaya hizo sonar las alarmas para aprovechar que la gente abría las puertas y meterse a las casas para pedirles a los compadres que suelten la caguama y no se hagan weyes.

Por otro lado tenemos a Brasil con los alarmantes números de la pandemia y su sistema de salud saturado, a Jeanine Áñez engañada que en lugar de llevarla a una clínica la trasladaron de cárcel, a Alberto  Fujimori que le dio negativa la pcr y lo regresaron a la celda, a Europa cerrando fronteras otra vez, a Nicaragua aumentando la gasolina para regocijo de la familia Ortega accionaria mayoritaria de la comercialización del producto, a Putin respondiéndole "el que lo dice lo es" a Biden, a la hermana de Kim Jong-un marcando el paso de la diplomacia de Washington, a Boris Johnson pensando que es un excelente momento para que Gran Bretaña aumente su arsenal nuclear y a los japoneses rembolsando el dinero de las entradas vendidas en el extranjero para Tokio 2020 (2021) porque va a ser sin turismo externo.

Y entre la tercera ola europea, la segunda ola latinoamericana, la llegada de la primavera, la llegada del otoño, las vacunas, las sepas y el estrés cotidiano que nos hace replantearnos por dónde pasa nuestra felicidad: les damos la bienvenida al caos total!!!

Bienvenidos Al Caos TotalEl PirataComentario EditorialECDQEMSD

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