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SILENCIOS Y MASACRES

Política Internacional - Por El Pirata

Noticias Internacionales

Cuando cumpla los dieciocho

El Pirata @PirataEcdqemsd | 30 de mayo de 2022 | ECDQEMSD Podcast

Escuchar este editorial en el podcast

Bienvenidos a las noticias internacionales y a las dificultades que podemos encontrar para explicar algunas cosas.

La masacre de Uvalde en Texas sigue disparando contra nuestros ojos el rostro de los niños asesinados.

Y al ver esos seres humanos que apenas empezaban a vivir fotografiados en otro día, un día del pasado a ese día en el que encontraron la muerte, uno pareciera verse empujado a pedirles perdón a explicarles el por qué, a tratar de explicarles para explicarse el por qué.

Qué fácil sería si entendiéramos que todo aquello que ocurre en la sociedad y no podemos explicar de un modo simple a un niño de 10 años, está mal.

-Por qué ese chico nos mató?

Bueno, ojala pudiéramos decirte que porque las armas, que porque el amor que le negaron, que porque los videojuegos, las películas, la ignorancia, la presión de la redes sociales, la frustración, la alteración mental, las drogas, la tecnología, la accesibilidad, el bullying, las noticias, las teorías conspirativas o el desequilibrio químico cerebral.

Somos una sociedad compleja. Culturalmente muy compleja. Con consumos muy complejos. Con omisiones, fallas, errores, miserias muy complejas.

Amamos la libertad, pero no la que amenace nuestras comodidades basadas en la falta de libertades de otros.

Nos fascinan los documentales, películas e historias de asesinos seriales y las consumimos con avidez. Pero queremos verlos condenados a pena de muerte y deseamos jamás cruzarnos con uno de ellos.

Nos gustan las escenas con balas. Con muchas balas. Cuantas más balas mejor. Nos gusta decir que la inseguridad es terrible y así no se puede vivir.

Queremos armas para defendernos de los que tiene armas para defenderse. Odiamos a los que usan armas contra nosotros y si tuviéramos un arma la usaríamos contra ellos.

Nos cruzamos todo el tiempo con videos de peleas, disparos, riñas callejeras, batallas campales de fanáticos de equipos de fútbol a los que cargamos con estúpido heroísmo miserable.

Nos gustan los juegos de matar. Que explote de sangre la pantalla. Que estallen cerebros. Nos gustan los juegos donde puedo usar rifles, ametralladoras, revólveres, granadas y bazucas. Son solo juegos, por supuesto, no haría eso en la vida real. Pero claro, no respondo por todos los habitantes del planeta.

Detenemos el tráfico de la mano contraria para ver el accidente. Queremos ver, saber, experimentar, como para verificar que esos accidentados en el pavimento no somos nosotros.

Cuántos habrá hoy como el perpetrador de la masacre que esperaba ansioso su cumpleaños número dieciocho para ir a la tienda a comprar armas de manera legal?

Por supuesto que nada es tan lineal en una sociedad tan compleja. Culturalmente tan compleja. También hay personas, y sin la inmensa mayoría, que ayudan, que salvan, que a la noche ven una películas de masacres y a la mañana salvan vidas en un hospital. Que ven series de criminales y son la contra cara de ellos. Que juegan los videojuegos más violentos y entienden completamente la diferencia entre realidad y ficción.

Pero sí, es cierto, leemos libros de payasos asesinos, de muertos vivos, de zombis, de criminales famosos y los convertimos en Best Sellers. Le pedimos al autor que lo haga otra vez, y una vez más. Lo ponemos a vivir en Beverly Hills y lo nombramos amo y señor de los éxitos editoriales.

Odiamos al narco y admiramos sus riquezas. Súper rating para la novela que pinta la vida del jefe al que le dedicaron unos cuantos corridos. Vemos videos de gente paseando tigres con cadenas de oro. Personas que no hacen nada más que beber champaña en un yate. Pasos de baile presumiendo cuerpos adolescentes.

Incrustaciones de diamantes en las muñecas. Toda la belleza de lo que se sostiene con trabajo esclavo, con pesadillas laborales, con pobrezas indignas y para las cuales no hay espacio sin dolor.

Para qué voy a ver una vida triste y sacrificada teniendo mi propia vida.

Somos capaces de casi cualquier cosa por más seguidores en tiktok, para eso debemos disimular nuestras más perversas intenciones. Somos capaces de cualquier cosa cuando la responsavilidad se diluye en la manada.

Nos horroriza el tráfico de personas y consumimos prostitución. Criticamos la violencia en nuestro pueblo y nos metemos un poco para estar bien pila en la noche o nos fumamos una flor de un no tan verificado autocultivo. Es gracioso, no pasa nada, no tiene nada que ver. Nosotros la controlamos, nosotros sabemos lo que nadie sabe. Nosotros somos diferentes y cuando nos vemos al espejo no nos reconocemos.

Todos son tontos menos yo.

Y ahí me voy grabando en un auto a velocidades imposibles violando toda ley, y habrá quien me admire, quién diga, y no serán pocos, es un campeón va completamente borracho montado en una bomba de tiempo.

Inventamos ídolos baratos y queremos ver al ídolo derrumbarse. Queremos verlos humillados y que recuerden que nos deben lo que son. Queremos que hagan lo que no somos capaces de hacer y le haremos sentir ese peso en cada paso.

Somos una sociedad difícil de explicar. Consumiendo pinceladas culturales difíciles de explicar. Vamos a misa y ni en misa descansamos de pecar. Usamos frases discriminatorias, racistas y violentas, pero meditamos para encontrar nuestro centro. Juramos que el dinero no lo es todo y medimos el éxito por el dinero. Nos indigna la violencia y si el claxon fuera misil ya hubiéramos volado media ciudad por el aire.

No al machismo! En tiempos de videos musicales de súper qulos rebajados al movimiento y rimas simples de existencia febril. Pura carga erótica, puro sexo que es lo que vende, pero odiamos que nos traten como objetos.

Vemos a un tirador de dieciocho años como si fuera un niño y a esa misma edad le damos un uniforme y armas para pelear alguna guerra en un país donde las clases de geografía no le enseñaron a ubicar en el mapa.

Y explicamos las masacres. Una semana un supremacista. La otra un desequilibrado. La otra un terrorista. La otra por motivación racial. La otra un empleado maltratado. La otra un chico introvertido de la comunidad victima de bullyng.

Y diecinueve niños y dos maestros asesinados solo por estar ahí, por azares de la violencia cuando explota una bomba, cuando explota una mente que había esperado ansiosamente llegar a los dieciocho, para ir a a tienda de armas.

Y podemos seguir. No sabíamos que había comprado un rifle. Ni que había comprado otro. Ni que lo presumía en redes sociales. Ni todas las alertas que había activado. O que debió haber activado, porque la verdad, estamos todos demasiado ocupados para verlas. Mamá, papá, las ausencias, las negaciones, las presencias, la abuela, la vida, la pérdida, el extravío absoluto en sociedad cerradas que simulan ser abiertas, en grupos que hacen de las psicopatías un estilo de comunicación social.

Y mientras seguíamos viendo en la pantalla lumínica los rostros de diecinueve niños y niñas sonrientes que ya no están, pensaba en que alguno podría haber llegado a la luna, podría haber inventado la cura de una enfermedad, podría haber generado leyes transformadoras, ser un gran artista, formar una historia personal rica y amable, haber batido un récord deportivo, haber simplemente vivido con los bemoles que eso implica... y también, claro, haber crecido envenenado, comprado armas en una tienda y ser otro eslabón de la cadena de masacres de esta sociedad donde casi todo es muy difícil de explicarle a un niño.

Entre los detalles menos importantes que nunca explican el por qué de las cosas, más noticias ocupaban espacios entre bala y bala.

Ahora estados unidos, una vez más, se enfrasca en el debate de la venta de armas y la asociación del rifle se reunió en Houston, Texas, con Donald Trump como estrella invitada que da como solución a las masacres escolares: armar a los profesores y maestros. Cowboys dando clases.

En Ucrania se intensificaron las batallas en el Donbás y la guerra sigue avanzando. Zelenski dice que hablaría con Putin para finalizar con todo esto. El presidente ruso dice que va ganando y que occidente es un compendio de hipócritas mentirosos. Y más balas y más bombas y más muertes.

La cumbre de las américas fue y sigue siendo el gran culebrón. Que AMLO no va si no invitan a todos. Que Venezuela y Nicaragua son dictaduras. Que Cuba no. Que Argentina se suma al pedido del presidente mexicano, que Estados Unidos dice: después de todo la fiesta la organizó yo así que invito a quien yo quiero.

Alberto Fernández cantó en un acto el 25 de mayo y sigue cantando en medio de aumentos, inflación, internas y olas de frío.

La viruela del mono. Hubo elecciones en colombina. El juicio de Johnny Depp y Amber con veredicto y capítulo final. Como la final de la Champions en parís con el Real Madrid venciendo al Liverpool. La final de fútbol mexicano y el gran premio de Mónaco con la victoria del Checo Pérez.

Y así, entre noticias, presione y tensiones, balas, balaceras y masacres, entre historias de terror de ficción y de la vida real que son imposibles de explicar sin sorprenderse en la misma explicación, nosotros les damos la bienvenida al kaos total!!!

Bienvenidos Al Caos TotalEl PirataComentario EditorialECDQEMSD

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