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TODO
SOBRE
MI MADRE
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La
obra de Pedro Almodóvar es desconcertante. Realizó grandes películas - La
ley del deseo, La flor de mi secreto -, otras no tan grandes, pero que cuentan
con destellos del talento que posee (aunque algunas veces nos haga dudar de
eso) - ¡Atame!, Carne Trémula -, y también realizó films mediocres -
Tacones Lejanos, Kika, Mujeres al borde de un ataque de nervios -.
Pero
su última producción, la multilaureada Todo sobre mi madre posee una gran
virtud: resume en una sola película, los peores elementos del cine
almodovariano.
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El
Culebrón
Todas
las telenovelas son iguales. Tal afirmación no es ningún descubrimiento,
pero cabe preguntarse por qué siguen contando con altos niveles de audiencia.
Como la telenovela es melodramática por condición, cada nueva tira agrega a
sus historias más y más tragedias para que las señoras se emocionen y se
sientan acompañadas en la miseria de sus vidas.
Almodóvar
recurre durante toda su obra al melodrama (género más que interesante), pero
en Todo sobre mi madre, llega al paroxismo. Las tragedias se suceden una a
otra sin dar respiro a los espectadores: muertes, enfermedades, adicciones,
demencia, violencia urbana...
Esta
sucesión de calamidades perjudica seriamente al film, ya que ninguna de todas
las historias entrecruzadas llega a tomar vuelo. El punto de partida es la
muerte de Esteban, el único hijo de Manuela (Cecilia Roth) con quien
mantenía una relación cuasi edípica. Pero en su viaje a Barcelona, Manuela
encontrará tanta gente con graves problemas que la historia del sufrimiento
de la madre por la muerte de su hijo (que podría haber sido muy interesante
en clave almodovariana) se desvanece, y sólo nos acordaremos de ella en
ocasionales ataques de llanto que sufre Manuela, inmediatamente interrumpidos
por nuevas tragedias.

Circo
Beat
Bajo
la máscara de un supuesto progresismo, Almodóvar descubre su faceta
conservadora y reaccionaria. Por su film desfilan travestis, drag queens,
lesbianas, drogadictos, religiosas no castas, etc.
A
todos ellos, para no perturbar las bellas almas (¿norteamericanas?),
Almodóvar les asigna un rol - castigo en la sociedad del que no pueden
escapar. Los transexuales y las drag queens deben prostituirse (aún cuando la
Agrado trabaja como asistente de la actriz Huma Rojo, el actor de la
compañía le pide una mamada, a lo que la Agrado accederá con cierta
resignación). Asimismo, Esteban - el ex de Manuela -, también transexual
tiene sida.
La
madre soltera pierde su hijo, la monja que olvidó sus votos de castidad,
contrae HIV (¿por su pecado?), queda embarazada y muere en el parto de su
hijo. Las lesbianas son infieles (y algunas drogadictas) por naturaleza,
debiendo resignarse a la posibilidad de una pareja estable.
Los
antisemitas no declarados suelen afirmar que tienen un amigo judío; Pedro
Almodóvar representa para la sociedad, la figura del gay tolerable (o gay
oficial), a quien se le permite (y se lo premia también) hablar de relaciones
sexuales entre personas del mismo sexo - pero nunca explicitarlas -, que un
transexual cuente la historia de todas sus operaciones (al mejor estilo
Verdaguer, olvidandose del lenguaje cinematográfico y acercándose al
vodevil), o que nos explique (también en clave humorística) como las drag
queens le sacan trabajo a los transexuales.
Almodóvar
encontró su lugar en la sociedad, permitiéndole a ésta afirmar cuán
tolerante es; siempre y cuando no se cuestionen los valores occidentales y
cristianos de la misma.
Queremos
tanto a Cecilia
Pedro
ama a sus actrices. Sus films generalmente tienen como figura principal a una
mujer: Victoria Abril, Marisa Paredes, Carmen Maura, Rossy De Palma son
algunas de las "chicas almodóvar".
En
Todo sobre mi madre, vuelve a trabajar con una actriz con de la época de la
nueva ola madrileña: Cecilia Roth, quien luego de una notable actuación en
el último film de Aristarain, realiza una de las peores interpretaciones de
su carrera.
Manuela
es una madre que perdió a su hijo. Roth nunca nos convence del sufrimiento
que padece Manuela; sólo demuestra su dolor a través de esporádicos ataques
de llanto, para pasar inmediatamente a ser de nuevo la enérgica enfermera al
servicio del dolor ajeno.
Por
otro lado, Cecilia Roth actúa de Cecilia Roth. El personaje mediático que ha
inventado (incluyendo su romance con el ex músico Fito Páez), devoró a la
actriz. Su actuación en Todo sobre mi madre no difiere en lo más mínimo de
cualquier entrevista que le hayan realizado en los últimos meses (que
desgraciadamente fueron muchas).
Pero
nadie analizó seriamente el papel de Roth, todos estaban obnuvilados por el
hecho de que la actriz protagonizaba un film con serias chances de ganar un
Oscar (lo que posteriormente ocurrió).
Para
hablar de verdaderas actrices, debemos hacer referencia a la notable
actuación (una vez más) de Marisa Paredes, que más allá de la patética
puesta en escena de Un tranvía llamado deseo que le hacen protagonizar,
demuestra (y le demuestra a la Roth) que con gestos contenidos se pueden
demostrar y expresar sentimientos sin necesidad de llegar a sobreactuaciones
desaforadas en busca de premios.
Llegar
a la meca
El
director manchego se había propuesto un objetivo que cumplió con creces:
llegar a Hollywood. Podemos afirmar que el costo fue muy alto: tuvo que
renunciar a todas las virtudes que posee como realizador (que sin duda las
tiene), realizando un film que parece una caricaura del propio Almodóvar,
plagado con sus peores vicios y defectos. Los elementos que caracterizaban al
director ibérico fueron dejados de lado para hacer una película más
internacional, más globalizada (ergo: dirigida hacia el público
norteamericano).
Almodóvar
interpretó el papel que el público norteamericano ve en él. El año pasado,
el Oscar a la mejor película extranjera fue para Roberto Benigni, que en la
ceremonia cumplió el papel del bufón del rey. Esperemos que Pedro Almodóvar
recupere su identidad y no se pierda en el papel de bufón.
por Nicolás Quinteros
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Intérpretes:
Cecilia Roth (Manuela), Marisa Paredes (Huma Rojo), Candela Peña
(Nina), Antonia San Juan (Agrado), Penélope Cruz (Hermana Rosa), Rosa
María Sardá (Madre Hermana Rosa), Fernando Fernán Gómez (Padre
Hermana Rosa), Toni Cantó (Lola), Eloy Azorín (Esteban)
Origen: España
Año:
1999
Director: Pedro
Almodóvar
Guión:
Pedro Almodóvar
Producción: El
Deseo S.A.
Música: Alberto
Iglesias
Montaje: José
Salcedo
Duración: 105
minutos.
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