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Kill Bill
Quentin Tarantino
Uma Thurman
películas -
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Hong Kong
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Cine de Hong Kong
El fanatismo de Quentin Tarantino por el
cine de Hong Kong es tan conocido como su antiguo trabajo en el
videoclub Video Archives. Las referencias en su obra al cine del
lejano este ya aparecen en su primer película Perros de la
calle (Reservoir Dogs, 1992), cuyo desenlace era
similar al del film City on Fire (1989) de Ringo Lam. Así
también es archiconocida su admiración por John Woo: “el golpe
emocional de las películas de John Woo es mucho más rico,
complejo e inteligente que el de cualquier película americana”,
afirma el realizador. Y cuando decidió abrir su propia
distribuidora – Rolling Thunder -, el primer film que
llevó a los Estados Unidos fue Chunking Express (Wong Kar-Wai,
1994).
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Si bien en
Perros de la calle, QT hizo más de una referencia al
cine de Hong Kong (recordemos a Steve Buscemi y Harvey
Keitel apuntándose mutuamente), sus siguientes trabajos se
orientaron hacia el policial y la literatura pulp, y
hacia el blaxplotaition (íconos de la cultura popular
norteamericana). Pero en Kill Bill, Tarantino parece
que pudo darse el gusto y realizó una película como aquellas
películas de artes marciales que llegaban desde el Oriente y
que lo maravillaban cuando aún estaba detrás del mostrador.
En Kill Bill,
la Novia (Uma Thurman) utiliza una mortal espada samurai
construida por Hattori Hanzo (el legendario Sonny Chiba),
mientras vuela por los aires, derriba uno tras otro a sus
rivales y recupera la movilidad de sus músculos (luego de
estar cuatro años en coma), con el simple poder de su mente.
Como en los films de acción chinos, la historia de Kill
Bill rehuye de cualquier tipo de lógica, desarrollándose
en un universo “irreal”, ajeno a los principios de la
física. “Kill Bill no transcurre en el planeta Tierra
como nosotros lo conocemos”, afirma el realizador.
Otra de las
características del cine de acción de Hong Kong es la puesta
en escena de la acción y la violencia en términos
coreográficos. Desde los enfrentamientos “cuerpo a cuerpo”
entre la Novia y los otros integrantes del Escuadrón de
Víboras Asesinas (Vernita Green (Vivica Fox) y O-Ren Ishi
(Lucy Liu), en esta primera entrega) hasta el deslumbrante
combate contra el ejército de los 88 Guerreros Locos, y
gracias al montaje frenético y preciso de Tarantino, la
película termina pareciéndose a una comedia musical, por el
movimiento preciso de los actores y por la imaginería visual
desplegada.
Cinefilia
En el Suplemento Radar del
diario Página 12, Argentina, Hernán Ferreirós sostiene que
Kill Bill “discrimina a sus espectadores” debido a
sus referencias a “oscuras películas de karate,
inconseguibles films de yakuzas o samurais, pornos olvidados
y demás restos obtenidos en las zonas más lejanas de los
medios masivos”. Desde sus primeros trabajos, la cinefilia
heterogénea de QT llevó a numerosos críticos a tildar al
realizador de elitista, al considerar que sus referencias
cinéfilas dejaban afuera a numerosos espectadores.
En
el mismo artículo mencionado, Ferreirós afirma que “tal como
le pasaría a un devoto de Gente frente a un texto de Borges,
hay mucho sentido que va a pasar de largo, inadvertido”. La
referencia al escritor argentino es apropiada pero no en el
sentido que le da Ferreirós: las cuatro películas que
integran la obra de Tarantino están cargadas de citas, que
sin lugar a dudas escapan al espectador común, pero tal vez
uno de los valores más destacados de su obra radique en la
posibilidad de funcionar a diversos niveles (como la obra de
Borges). Los cuentos y poesías de Borges están cargadas de
referencias que pasarán inadvertidas al “devoto de Gente”,
por lo que en reiteradas oportunidades fue acusado de
elitista e impopular (sobre todo por aquellos que no
ahondaron en su obra).
La experiencia
cinematográfica (como la literaria en el caso de Borges) del
espectador, funcionará a distinto nivel si tuvo acceso a
esos films citados, pero en el caso de Tarantino, no se
trata de un rito para iniciados ya que sus referencias
surgen de films y géneros “menores” (en definitiva es un
posmoderno). “El cinéfilo puede encontrar placeres
adicionales reconociendo tal o cual cita”, sostiene el
realizador, pero lo que más le preocupa es que “la narración
funcione y que cualquier espectador se pueda enganchar con
mi film. Me gusta la idea de que si un millón de personas
ven mi película, un millón de personas vieron un millón de
películas ligeramente distintas en su mente”.
En Kill Bill, la
mayoría de las citas apuntan al cine de artes marciales,
pero QT transforma todo en un cambalache al introducir
elementos de otros géneros como el spaghetti western o
personajes surgidos de un viejo film porno. Pero Tarantino
no se dedica simplemente a citar (“nunca voy a buscar la
copia exacta, la cita precisa, la referencia específica),
sino que crea sus historias a partir de la combinación de
los más diversos géneros, de los personajes surgidos de su
heterogéneo universo cinéfilo. Kill Bill tiene como
protagonista a una mujer en busca de venganza. Esta básica
línea argumental es la misma que la de Coffy (Jack Hill,
1973) uno de los hitos fundamentales del cine
blaxplotaition (y uno de las películas preferidas por
Tarantino), protagonizado por Pam Grier, quien interpretó al
personaje principal en el trabajo anterior de Tarantino.
Estos entrecruzamientos, también ponen de manifiesto la
unicidad y la coherencia de la obra de QT.
Diálogos
A diferencia de sus
anteriores trabajos, en Kill Bill no hay debates
sobre el significado de las canciones de Madonna, o
anécdotas sobre el nombre de las hamburguesas de Mac
Donald´s en Europa (una característica de los dos primeros
films de Tarantino que la industria se cansó de copiar en
las películas más impensables y que el realizador decidió
abandonar en su último film), pero QT demuestra una vez más
ser el creador de las líneas de diálogo más originales de
los últimos años.
Esta habilidad se refleja
por ejemplo en la escena en la que “la Novia” le dice a una
niña de seis años - luego de haber matado a su madre -, que
si algún día quiere vengar la muerte de su madre ella la va
a estar esperando. O la conversación entre el sheriff y su
hijo en la pequeña iglesia perdida en el medio del desierto,
o el enfermero estableciendo las reglas de su “negocio”. Esa
marca registrada que había impuesto Tarantino en sus
primeras películas, en Kill Bill pierde esa primacía
debido principalmente a dos circunstancias: por un lado, la
simpleza del argumento que podría ser resumido en el título
del film, y por el otro, el interés del realizador de
centrar su mirada en las escenas de acción (en este mismo
sentido, en la banda de sonido de Kill Bill, de los
22 tracks, sólo dos contienen líneas de diálogo, mientras
que la de Tiempos Violentos (Pulp Fiction, 1994)
tenía siete).
Estructura Narrativa
Desde Perros de la Calle
hasta Triple Traición (Jackie Brown, 1997) (la
más “clásica”), QT altera el relato lineal. En Kill Bill,
el realizador deconstruye el film en episodios (como en
Tiempos Violentos), pero a diferencia de sus trabajos
anteriores donde el film mantenía cierta “coherencia”
estética y narrativa, a cada uno de estos episodios lo
construye a partir de una mirada distinta: algunos más
emparentados al spaghetti western, al cine de samurais y al
cine de artes marciales de Hong Kong.
A diferencia de sus films
anteriores donde la alteración del orden narrativo clásico,
se basaba tal vez en la mirada de un mismo hecho desde
distintos puntos de vista como (como en Perros de la
Calle y Triple Traición), en Kill Bill los
distintos episodios son más autónomos entre sí, no hay
conexión entre ellos y suceden en tiempos distintos, por lo
que la alteración de la cronología no se encuentra
justificada a los fines narrativos.
Géneros
A diferencia de los
Hermanos Coen que transforman y transgreden los límites y
las características de los más diversos géneros
(principalmente el policial negro y la película de gángsters),
Quentin Tarantino no comparte la misma mirada revisionista
de los hermanos realizadores. Revisita diversos géneros en
sus películas (generalmente los menos reconocidos como el
western spaghetti o el cine blaxplotaition), pero no para
reformularlos sino para utilizarlos, combinando sus diversos
aspectos, contraponiéndolos y resaltando sus similitudes.
En sus anteriores trabajos,
QT hacía referencia a determinados géneros en particular
(como el blaxplotaition y el policial negro en
Triple Traición). Pero en Kill Bill, decide
efectuar un “cambalache” donde el cine de artes marciales se
entrecruza con el spaghetti western. Cada uno de los
episodios y situaciones que componen el film, es tratado por
el realizador desde una óptica distinta, abarcando los
estilos más diversos y creando un pastiche maravilloso al
combinar sus géneros más apreciados, donde además del
western spaghetti y las películas de karate, aparece el cine
de samurais, el blaxplotaition y hasta el animé
(dirigido por el propio director).
Misoginia
Después
del estreno de Perros de la calle y de Tiempos
Violentos, muchos comenzaron a acusar a QT de misógino.
En su primer largometraje, la ausencia de personajes
femeninos es total, mientras que en su segundo trabajo,
“parece como si las mujeres no pudieran ser más que dos
cosas: looks o problemas. No, perdón: también pueden
ser tontas (…) no recuerdo una película más salvajemente,
más desagradablemente misógina que Pulp Fiction”,
sostenía Horacio Bernades en la revista El Amante (1).
Es realmente improbable que
Tarantino haya leído la crítica de Bernades, pero sus dos
posteriores trabajos iban a ser protagonizados por mujeres.
En Triple Traición, la bella Pam Grier aprovecharía
la última oportunidad que le da la vida para cambiar su
destino, engañando a un par de policías engreídos y a un
traficante de armas de medio pelo.
En Kill Bill la
mujer de armas tomar será Uma Thurman, quien decide vengarse
del “Escuadrón de Víboras Asesinas” del cual formaba parte,
así como de su ex – jefe Bill. Pero el personaje
interpretado por Thurman no es la única mujer “fuerte” del
film. El Escuadrón de Víboras Asesinas estaba formado
principalmente por mujeres: Cobra (Viveca A. Fox),
O-ren Ishi (Lucy Liu) y Elle Driver (Daryl Hannah).
También la mano derecha de O-ren Ishi y su guardaespaldas (Go-Go
Yubari) son mujeres. Así como resultaba apresurado
acusar de misógino a Tarantino, no podemos afirmar que es un
feminista, sobre todo en Kill Bill donde la presencia
de los diferentes personajes femeninos parecen destinados a
satisfacer algunos estereotipos de las fantasías masculinas
(la oriental, la colegiala en uniforme, la enfermera, la
mujer de color). Asimismo, las mujeres de armas tomar es
otra de las características del cine de Hong Kong.
Música
El tipo de música utilizado
por QT en sus films es otra de las innovaciones introducidas
por el realizador en el cine norteamericano contemporáneo (y
copiada hasta el hartazgo). Para Tarantino la música es un
elemento esencial a la hora de realizar un film, ya que le
permite “capturar el ritmo y la personalidad de la
película”.
En una habitación de su
casa destinada a tal fin, Tarantino recorre su colección de
discos buscando la música apropiada para su película. “La
música y el cine van de la mano, así como necesito pensar en
un actor, preciso saber qué música utilizaré acompañando la
imagen”, afirma el realizador.
En Kill Bill,
algunas de las escenas de acción fueron puestas en escena a
partir de la música que previamente había escogido Tarantino.
Para este cambalache de géneros que es su última obra, la
banda de sonido no podía ser menos heterogénea. Por el
soundtrack de Kill Bill desfilan temas de otros films
como The Grand Duel (Parte Prima) de Luis Bacalov,
Twisted Nerve de Bernard Herrmann o The Flower of
Carnage de Meiko Kaji. También hay lugar para las series
de televisión: Green Hornet de Al Hirt. O esa
maravillosa rareza que es Battle Without Honor or
Humanity compuesta por Tomoyasu Hotei en homenaje a los
films de Kenji Fukasaku. También cabe mencionar la
maravillosa versión de Nancy Sinatra del tema de Cher y
Bono, Bang Bang (My Baby Shot Me Down) o el pop
japonés del grupo femenino The 5.6.7.8´s. Como el
propio film, QT buscó tesoros en los lugares más inusuales
para armar otro CD de colección.
Personajes Secundarios
Una de las mayores
habilidades de Tarantino, es la de delinear personajes (como
un buen dibujante), a partir de simples trazos. En dos o
tres apariciones, a partir de una simple línea de diálogo o
de un gesto o acción, el realizador presenta por completo a
sus personajes. En los films de QT no sólo los personajes
principales resultan interesantes: cabe recordar a la
taxista que rescata a Bruce Willis, al personaje de Rossana
Arquette o a Christopher Walken en Tiempos Violentos,
a Bridgette Fonda en Triple Traición y un largo
etcétera.
En Kill Bill,
Tarantino presenta una serie de personajes secundarios
acordes con el tono “irreal” del film: desde el Sheriff y su
hijo en un pueblito perdido en el medio del desierto, hasta
el enfermero que “prostituye” a las pacientes en coma o la
guardaespaldas de Lucy Liu. Cada uno de estos personajes
(como los mencionados anteriormente) resultan tan
interesantes que podrían por sí mismos ser protagonistas de
la historia.
Primera Escena
Siguiendo a su maestro
Samuel Fuller (“Si cuando estás escribiendo un libreto la
primera escena no te provoca una erección, tiralo a la
mierda”), los comienzos de las películas de QT suelen ser
memorables: desde la discusión acerca del significado de
Like a virgin de Madonna en Perros de la Calle
hasta la conversación entre Pumpkin y Honey Bunny en la que
deciden asaltar el bar en Tiempos Violentos.
En la primera escena de
Kill Bill (“el comienzo de muchos spaghetti westerns”,
afirma QT), en un plano fijo, vemos el rostro brutalmente
golpeado de Uma Thurman. Mediante ese primer plano de
Thurman, QT presenta la historia: la actriz lleva un vestido
de novia, y mantiene una conversación con Bill quien
permanece fuera de campo (descubrimos que es Bill cuando un
pañuelo se acerca a limpiar el rostro ensangrentado de la
Novia). Luego de una breve conversación, en la que la Novia
le recuerda a Bill que lleva en su vientre un hijo suyo, y
luego de una disertación sobre el sadismo de Bill, se
escucha un fuerte disparo y comienzan los títulos de la
película mientras se escucha esa maravillosa y melancólica
versión de Nancy Sinatra de “Bang Bang (My Baby Shot Me Down)”.
En esa primera escena, en un único plano, QT presenta los
rasgos esenciales de la historia (simple) de Kill Bill.
Violencia
La pereza análitica suele
colocar en primer lugar, a la hora de referirse a las
películas de Tarantino, la presencia de la violencia. Sin
embargo, en los films de Tarantino, la violencia no aparece
desplegada en su modo más explícito o gore (con la
excepción de la escena en que Michael Madsen le corta una
oreja al policía en Perros de la Calle). Como el
propio realizador reiteró en más de una oportunidad, su
interés se centra en “la violencia de la vida real… me
interesa el acto, la explosión pero también la reacción
posterior”. En Triple Traición el acto violento
ocurre fuera de cuadro (cuando Samuel Jackson asesina al
personaje de De Niro lo hace de espaldas a la cámara, o
cuando el mismo personaje asesina a Chris Tucker la cámara
está muy lejos, sólo se ve el resplandor del disparo), sin
espectacularidad.
“Kill Bill no
transcurre en el planeta Tierra como nosotros lo conocemos.
Es verdaderamente una película de película. Yo no
invento esa sangre, esa sangre es como la fibra del cine
japonés. La sangre salpica. La pone en el ámbito de lo atroz
y lo absurdo”, afirma QT. En Kill Bill todo es
distinto porque esta fábula fantástica tiene como eje
central la violencia porque es la historia de una venganza.
Pero la violencia del film, roza lo absurdo, lo irreal,
llegando a la comicidad y a “transformar” al film en una
especie de cartoon, en virtud de la exageración de
las mutilaciones. Sin embargo, para no ofender al público
occidental (¿a pedido de Harvey Weinstein?), parece ser que
se hizo una versión más violenta para Asia. “El público
japonés, el de Hong Kong, puede manejarlo. Pero no el
norteamericano”, justificó el realizador.
Volumen Uno
Si bien QT afirma que si no
hubiera dividido Kill Bill en dos partes, “la
película habría terminado en tres horas y media”, parecería
ser que el único promotor de la división fue el pope y
dictador del cine independiente americano, Harvey Weinstein
(¿y el enfrentamiento entre “la Novia” y los 88 Guerreros
Locos en blanco y negro?).
Sin lugar a dudas, Quentin
Tarantino es un director que ha renovado el anquilosado
panorama del cine mainstream, que a pesar de que éste lo
haya copiado hasta el hartazgo, sus películas mantienen una
coherencia única dentro de una industria carnívora y
condicionante. Pero tampoco podemos dejar de pensar sobre
las concesiones que debe realizar QT para poder realizar sus
trabajos, y a diferencia de Tim Burton que a mi entender es
el director más hábil en “gambetear” a los estudios, a veces
parecería que Quentin pierde la pulseada: como cuando debe
dividir su película en dos partes. Esta decisión sin
fundamento parece darle la razón a Jonathan Rosenbaum cuando
sostenía que “es fácil considerar a Tarantino un cineasta
independiente si hace sus películas para una compañía
supuestamente independiente como Miramax; y es perfectamente
cierto que Miramax opera con relativa independencia de su
compañía madre, Disney. Pero que Tarantino deba rendir
cuentas a Harvey Weinstein de Miramax y no a un tipo
trajeado de Disney no significa que tenga autonomía. Para mí
un cineasta independiente es alguien que tiene el control
final sobre su trabajo, y Tarantino nunca disfrutó de esa
libertad”.
por Nicolás Quinteros
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(1)
“Churrasquitos Douglas Sirk” – Horacio Bernades –
Revista El Amante Cine N° 37 – Marzo de 1995
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