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Los Buenos Deseos

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Creer que es Posible

Comentario Editorial por El Pirata - noticias del mundo - noticias internacionalBienvenidos todos. Llegó una vez más esa fecha en que los debates sobre sí creemos o no creemos, sobre si debemos o bebemos, sobre si los significados y los símbolos y sobre qué tiene sentido y qué no.

En estas fiestas uno está demasiado ocupado planeando cómo serán que cuando llegan parecen minimizarse a alguna publicidad televisiva o algún tour de compras enajenado. Pero tratándose esta sección de un comentario editorial sobre las noticias del mundo, me gustaría detenernos dos segundos para hablar de los deseos que mueven al planeta.

Los deseos que construyen un mundo mejor y los otros, los deseos que cocinan el planeta al calor del infierno.

Sería injusto repasar estos últimos, los vemos en primera plana durante todo el año. Deseos de poder, ambición, deseos de venganza, deseos de gloria egoísta, deseos de acumulación, de superioridad, de control, de imposición.

La actualidad expuesta dramáticamente nos parece indicar que solo a los que desean toda esa oscuridad se les cumplen los anhelos.

Y también la exposición generalizada de fiestas felices nos hacen pensar que la mayoría del mundo anda ocupada en esos asuntos de celebrar.

Hoy hay personas deseando cosas que me gustarían destacar. Y no se trata de un golpe bajo o de cuestiones sensibleras. Tampoco de arruinar ninguna fiesta. Simplemente se trata de deseos que este momento flotan en el espacio y tienen tanta fuerza que estallan. Y que aunque parezcan una minoría, sumados sus deseos créanme que no lo son.

Deseo que mi pareja no regrese borracho y me golpeé. Deseo que hoy nadie se pase de lanza en el prostíbulo clandestino. Deseo que mi familia a 5000 km de distancia esté bien, deseo que todo este tranquilo en este hospital de campaña, deseo que lo encuentren con vida, deseo que se cure, deseo que no sufra, deseo que no lleguen los que pasan a cobrar, deseo que hoy no entren a mi celda, deseo que no se haga daño, que no me hagan más daño, deseo que vea todo más claro, deseo recordar como era sonreír, deseo que esa silla no estuviera vacía, deseo un poco de justicia, deseo que ya no me toque, deseo estar tranquila, deseo que esta herida cicatrice, deseo ya salir de aquí, deseo, deseo, deseo.

Deseos tan profundos y angustiantes que hacen ver intrascendente cualquier otro deseo. Deseo de ser personas.

Y para esos deseos no hay brindis ni fiestas, no hay fechas especiales ni días sobresalientes. Son deseos que marchan por ese camino de una esperanza castigada y desanimada. Muchos de esos deseos ni si quiera se desean porque muchos ya creen que es en vano andar deseándolos.

Sin embargo algo hace que pidamos un deseo, que roguemos, que imploremos. Que en ese deseo nos vaya la vida, o simplemente nos vaya la fe en que podemos resistir más allá de la circunstancias.

Cuando se trata de deseos no importa el debate sobre en que creemos o los detalles sobre por qué debemos creer. Lo que importa es que sin creer habremos perdido la batalla antes de pelearla. Creer que somos mayoría, creer que no estamos tan solos como creemos, que hay más como nosotros, que realmente a alguien le importamos aunque no sea aquel que deseamos que le importemos, creer que hay cosas que pueden cambiar, creer que el camino puede ser difícil pero que el deseo claro nos dará fuerza para saberlo enfrentar, creer que somos capaces de lo que no nos creemos capaces y creer que si nos tocan desear cosas imposibles seremos capaces de superar ese deseo para ir por otro quizás intangible y universal, que inclusive haga posible los deseos de otros que como nosotros desean.

Buenos deseos, de eso se trata, ínfimos, gigantescos, en los que nos va la vida o un simple capricho. Deseos que hacen que podamos seguir creyendo que no todo esta perdido y que no será nadie más que nosotros mismos, y esos que amándonos nos rodean para abrazarnos en los momentos más difíciles de la batalla.

Deseos, tanto los pensamos, tanto los dividimos, multiplicamos, deletreamos y repetimos, que al final llegamos a la esencia misma que une los deseos más profundos: salud y amor!

Salud para poder amar de un modo correcto, amar para poder vivir de un modo que por momentos es lo único realmente parecido a lo que llamamos "felicidad".

Damas y caballeros: feliz noche buena, buena de buenos deseos!!!

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artículo del 24 de Diciembre de 2012

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