|

|
FEDERICO
MOURA
música - pop rock
argentina
|
Federico Moura moría cuando
faltaban tres días para la Nochebuena de 1988.
El HIV ponía fin a una vida que se volvió aún más intensa y valiente
cuando tuvo conocimiento de su destino.
Fue un
artista de esos que escasean, un
personaje que respiraba arte, que se interesaba por las expresiones artísticas porque esa
era su vida y no, como otros tantos, para buscar un lugarcito en alguna revista fashion.
Fue todo un símbolo del rock nacional de Argentina, sin embargo, muy distinto al resto de los
músicos
locales; hacía las cosas por que las sentía y en cada elección había una razón que
siempre lo mantenía fiel a si mismo. Irónico, serio, pensante, sonriente y divertido, no
tuvo el tiempo que se merecía. Inquieto, adepto al cambio, siempre más cerca de poder
ser comparado con David Bowie que con sus pares
nacionales, Federico Moura poseía un aura tan especial que sólo reconocía una constante:
vivir de sensaciones, sin antifaz.
El mundo se desvanecía, todo se desmoronaba a su alrededor, y
él, degustando un té,
como si el tiempo corriera en una dimensión que le era ajena. Ya para la grabación de
Imágenes Paganas conocía su destino cruel. Ya para entonces sabía que el tiempo jugaba
de enemigo y, entonces, el mensaje se hizo placer y la vida tuvo un sentido mayor al que
cualquiera podía darle; y él cantaba, y el hacia un poco más, siempre un poco más,
como si cada segundo fuese un regalo. Debajo del escenario, sin que nadie pudiera
advertirlo conscientemente, se percibía un aire diferente, como si se escucharan los
últimos besos de alguien agradecido y sonriente. Un amante que seguía fiel a hacerle el
amor a la vida con locura y pasión.
No son simplemente recuerdos de un músico
que ya no está los que alimentan la memoria de
quienes conocieron a Federico Moura; su vida fue ese río musical de Superficies de
Placer, fue la respuesta a esa pregunta ¿Qué hago en Manila?
Federico Moura le puso cerebro al pop, demostró que se podía hablar de otras cosas y sus
preocupaciones eran el mensaje. Un mensaje que se hacía música, una música que en su
voz se hacía sensaciones. Si fue sincero, no fue por declararse homosexual hacia el final
de su carrera, lo fue porque a pesar de ser tildado de frívolo, de haber recibido
naranjazos en el Prima Rock o de haber encontrado más de un especialista en falsedades y
menosprecio (de los que abundan en el mundo del rock), no perdió tiempo, no hizo más que
crear para gozar, para masajear el cerebro, para disfrutar sin otra justificación que el
placer que profesa quien vive intensamente sus sensaciones.

Hay tipos que no necesitan pelearse con nadie para definir su posición, hay tipos que
no necesitan gritar para decir cosas interesantes, hay tipos que no necesitan hacerse las
estrellas para brillar; Federico Moura fue uno de esos (pocos) tipos. Alguien frente al cual el
micrófono justificaba su función amplificadora, alguien que hacía de un reportaje:
siempre algo interesante. Un artista que dejó un vacío, del que nadie, hoy, puede
hacerse cargo.
Federico era un paciente trabajador del escenario, un expresivo caballero de esos que
preferían la reflexión de una charla profunda o los flashes constantes y carentes de
sentidos. Alguna vez dijo:
«Hay que ponerse a prueba, ver cuanto somos
capaces de dar. Hay que exponerse y enamorarse y arriesgarse,
eso es el rock».
Pasó más de una década; Wadu Wadu, Recrudece, Agujero Interior, Relax, Locura, Superficies de
Placer: te pueden hablar de él. La historia de alguien que entre otras cosas:
era demasiado joven para
morir.

Está totalmente
prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin la
autorización de "el Parlante"
|
|
Federico Moura
el Parlante
Federico Moura cantante de la banda
de rock pop de argentina VIRUS
Virus discografía esencial
editados en CD compact disc.
Wadu Wadu, 1981 - Recrudece,
1982
Agujero interior, 1983 -
Relax, 1984
Locura, 1985 - Vivo volumen 2, 1986
Virus vivo, 1986 - Grandes éxitos, 1987
Superficies de placer, 1987
Luego de la desaparición
de Federico Moura
la banda continuó
su carrera pero la falta de su motor creativo se hizo más que
evidente.
|
 |
|