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La
ecuación debería ser simple: yo soy un trabajador, el empleador paga
por mi trabajo, damos lugar a una cierta tensión entre los intereses de
ambas partes, alcanzamos equilibrio entre demandas y ofertas y nos
desarrollamos en nuestras actividades.
En
este circo no hablaremos de las leyes laborales, de la esclavitud
disfrazada de empleo, del desempleo y de como el desbalance entre oferta
y demanda laboral crea un campo propicio para el crecimiento de la
injusticia. Tampoco esbozaremos lineales conclusiones del
trabajo en relación con la historia, con las coyunturas, ni
diferenciaremos distintos sistemas de explotación. No hablaremos
de enriquecimiento, de plusvalía, de sometimiento, de salubridad psico física
en la fábrica o en la oficina.
Solo
hablaremos de estupidez y del último grito de la moda que justifica la distorsión
de las funciones de los famoso departamentos de Recursos Humanos
(Relaciones Laborales, o como se llamen dependiendo el nombre
que la empresa haya querido colocarle a ese grupo de talentosos
modistos de las relaciones entre los empleados y la empresa).
Solo
necesito realizar un descargo. Seguramente sea la voz de miles de empleados
de empresas modernas, quizás no, pero al menos me sentiré satisfecho
de expresar mi posición en relación a algo que aún no comprendo en
este sentido: ¿Nos toman por idiotas? ¿Son idiotas? ¿Somos idiotas?
¿Es natural no darse cuenta de la idiotez? ¿La idiotez es afín a los intereses
de grandes idiotas o se fomenta la idiotez para que el control sea
teóricamente menos traumático?
En
fin, demasiadas preguntas que no me interesa responderme en estas líneas.
Solo quería decirles a los lideres de los departamentos de Recursos
Humanos de las grandes empresas modernas un par de consideraciones que quizás
les sirvan para sospechar lo que sinceramente piensa un empleado raso
del montón.
1-
Para mi la empresa representa mi trabajo, por ende representa esas horas
en que dejo de hacer lo que me gusta para obtener el dinero que me
permita vivir.
2-.
La camiseta de la empresa que se la ponga el dueño de la empresa.
Yo tengo mi camiseta y trato de hacer bien mi trabajo por una cuestión ética
y porque no quiero perder mi fuente de dinero. Camiseta la del club
de fútbol. la de mi banda de rock favorita, la que me pongo para
dormir. No quiero volver a escuchar: "hay que ponerse la
camiseta de la empresa".
3
- Odio las reuniones extra laborales del tipo "fin de semana de campo
familiar". Mi familia es insoportable, soy divorciado, mis hijos me
detestan, soy gay, soy lesbiana, no pude tener hijos, soy soltero, tengo
tres hijos drogadictos, mi mujer es puta (muy puta) y esas jornadas de
campo con la "gran familia" de la empresa realmente me
producen un sufrimiento inconmensurabley me hacen dolor los cojones.
4
- No veo la relación entre mi trabajo y un juego de cinchadas.
Acabo de tirar de una soga y transpirar como un imbécil y un gerente de
área ahora me explica la metáfora: el trabajo en equipo y el esfuerzo
compartido es la base para alcanzar los objetivos. Yo tengo
ampolladas las manos y no veo la hora de terminar la jornada para ir a
tomar cerveza con mi equipo del bar donde si bien no parecemos equipo
hablamos el mismo lenguaje.
5
- No tengo una sola cosa en común con mi jefe. Bastante castigo
en mi vida es compartir tiempo laboral con esa persona como para que me
obliguen a hacerlo en las actividades lúdicas que la empresa organiza.
6
- Las fiestas organizadas por la empresa para lograr un ambiente de
esparcimiento y relax entre los que formamos parte de ella me son
patéticas: no me divierten, me obligan a pensar que vestimenta me pondré
y miro el reloj deseando que terminen las exposiciones patéticas del
personal jerárquico bailando el carnaval carioca con los empleados de
planta.
7
- Las conferencias donde nos hablan de crecimiento, trabajo en equipo,
objetivos a alcanzar, ambiente laboral armónico, auto superación,
autogestión y creatividad como herramienta de efectividad hacen que
quiera hacer estallar el edificio. No soy un estúpido montañista
para que me expliquen como alcanzar la cima con decepción, fe en mi
mismo, y sacrificio. Si quisiera perder tiempo en aprender como
vivir mientras trato de sobrevivir me combaría un libro de autoayuda.
8
- Me producen verdaderas crisis violentes el escuchar frases como
"Debemos conformar un equipo efectivo", "Es que tu no
tienes deseos de superarte", "Tu estas representando a la
empresa allí donde vas", "Los empleados podrán escuchar música
en el horario del almuerzo para fomentar la distensión y un ambiente
laboral más relajado", "Nos preocupa saber que opina el
empleado", y podría citar cientos más, pero usted (que esta
leyendo esto) debe estar agregándolas sin necesidad que se las enumere.
9
- Los días que algunas empresas denominan "Casual Day", es
decir día en que puedes ir de sport tienen un solo sentido: los jefes
pueden salir directamente de su trabajo a su casa de fin de
semana. Yo me sigo sintiendo un estúpido vestido de sport.
10
- No queremos historias de personajes que empezaron de abajo y llegaron
a directores de empresa. No será mi caso y no necesito ese tipo
de héroes laborales para motivarme. Si la empresa quiere
darme acciones no es que me premia, es que debe estar por ir a la
quiebra. La mejor motivación para todo empleado es más
dinero. Solo por eso trabajamos, solo por eso resignamos horas
libres, solo por eso realizo el trabajo.
Podría
continuar, pero ya no sería un decálogo, y de no serlo debería
esbozar otro título para este escrito. No es que me de pereza
hacerlo, pero mi jefe acaba de citarme a su oficina para volver a hacerme
bailar al ritmo de su idiotez y se que espera de mi una sonrisa mientras
me habla, porque aquí: todos estamos muy a gusto y con la camiseta
puesta.
José
M. Pascual
estecirco@canaltrans.com
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